Historia de los Archivos Municipales Españoles. El Caso Vizcaíno.

Archivos HistoricosLos Archivos Municipales

El Archivo Municipal es un bien de dominio público en función de lo establecido en el Reglamento de Bienes de las Entidades Locales (Real Decreto 1.372/1986, de 13 de junio) En la medida en que es donde se conserva y custodia el patrimonio documental del Ayuntamiento.

Hasta el siglo XIII no existe rastro de lo que podemos considerar archivos municipales. Es a partir de este momento, con el desarrollo de los municipios y la incorporación del Derecho Romano, cuando el documento escrito vuelve a tener importancia legal. Es decir, el nacimiento y desarrollo de los archivos municipales corre parejo al de los ayuntamientos[1].

Alfonso X El Sabio y su Corte

Las Partidas de Alfonso X el Sabio (1221-1264) son el primer código que regula las actividades de los archivos de las entidades locales, indicando que deberán recoger las cuentas municipales y un libro registro de todos los documentos emitidos o recibidos por el Ayuntamiento; también se detalla que es el escribano del concejo quien deberá recoger por escrito esta información. Pero habrá que esperar hasta el siglo XVI para que aparezca por primera vez una legislación específica sobre archivos municipales.

Tratado de archivistica italiano de 1632

En un primer momento los ayuntamientos no tenían una sede fija, por lo que los lugares habituales de reunión eran el cementerio y el pórtico o interior de las iglesias, y no será hasta la segunda mitad del siglo XVI cuando aparecen las casas del concejo o casas consistoriales. En ellas se intentó habilitar una zona específica para el archivo.Se trata de dos pragmáticas sanciones libradas por los Reyes Católicos en 1500 y 1501, respectivamente. En ellas se establecen quienes son los responsables de la custodia de los documentos municipales, su uso, la creación de un índice de materias y los tipos documentales que deberán ser recogidos en cada Archivo Municipal, entre los que se incluyen los padrones, los privilegios, las sentencias y las escrituras, entre otros, es decir, toda aquella documentación que tiene valor legal para asegurar los intereses de la Corona y del Ayuntamiento.

Arca de 3 llavesHasta este momento los documentos del archivo municipal se depositaban en arcas de madera o cuero con tres llaves, pero a partir de aquí, en algunos archivos, comienzan a ponerse en funcionamiento elementos de instalación más modernos como estanterías y armarios en lo que la documentación queda ordenada por materias de forma cronológica o alfabética.

Es además el momento en que comienzan a confeccionarse los primeros inventarios, que aunque no llegan a abarcar toda la documentación que custodia el archivo si describen al menos la que se considera más relevante para el ayuntamiento. Sin embargo, estos avances no llegan a aplicarse en todos los ayuntamientos.

Estos inventarios fueron adquiriendo una complejidad creciente hasta el siglo XVIII, en que se completan con índices alfabéticos y los documentos empiezan ya a estructurase jerárquicamente. “Estos inventarios llegaron a ser tan importantes que en muchos archivos se mantuvieron como la principal herramienta de recuperación de la información durante más de doscientos años[2].

Ya en el siglo XIX, a partir de las Cortes de Cádiz de 1812, se produce un cambio en la organización municipal, despareciendo la figura del escribano municipal que será sustituida por la del secretario municipal. Entre las responsabilidades de este nuevo cargo figurará la custodia y organización del archivo.

Posteriormente, a partir de una Real Orden de 1844, los archivos municipales serán abiertos al público, pudiendo acceder los investigadores a sus depósitos literarios y a la documentación que ha perdido su vigencia administrativa. Durante de la segunda mitad del siglo las novedades que se dan en la gestión de los archivos municipales se centran en el personal de los mismos.

Libro de Documentacion AntiguaLa Ley de 18 de mayo de 1859 crea el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y la Escuela de Diplomática, aunque no será hasta 1887 cuando se apruebe el reglamento que regula el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios. Para 1894 se destaca la necesidad de que los archivos de los grandes municipios y de las diputaciones tengan profesionales de este cuerpo facultativo.

A lo largo de esta centuria aparecen numerosas publicaciones sobre los archivos municipales y su gestión, coincidiendo con un interés por los estudios locales de la mano de historiadores, políticos e intelectuales atraídos por las tesis del romanticismo histórico y del nacionalismo.

Todo este enriquecimiento para los archivos determina la introducción de nuevos modos de organización y descripción, con la incorporación de modelos de clasificación documental, de guías y de catálogos documentales, así los inventarios se renuevan y se amplían.

El siglo XIX significó la introducción de nuevas ciencias positivas y su incorporación al mundo de los archivos municipales, así la biblioteconomía encontró su lugar de desarrollo científico en nuestros archivos y su personal técnico, y la incipiente ciencia archivista verá sus años dorados a partir de la siguiente centuria[3].

Hasta el siglo XX, los archivos fueron un instrumento de control y de poder[4], entendido éste como poder político, económico y científico, reservado a unas pocas minorías incluso cuando se había establecido el libre acceso para todo el público.

Ya entrado el siglo XX, el Estatuto Municipal de 8 de marzo de 1924, ampliaba las funciones de los secretarios de ayuntamiento en relación a la gestión de los archivos a su cargo. Por un lado se señalaba la obligación de crear un inventario anual de la documentación que se custodia entre sus dependencias y por otro se señalaba la obligatoriedad de enviar una copia del mismo a la Diputación Provincial. Este inventario exigía la ordenación de la documentación por años y materias.

Estatuto Municipal de 8 de marzo de 1924

La Guerra Civil española provocó la desaparición de una gran parte de la documentación municipal, debido tanto a los bombardeos, a los traslados de documentación y a las incautaciones de papel para la producción de pasta de papel. Además de quedar la documentación a merced de los representantes de cada bando en liza lo que supuso en la práctica la destrucción de mucha documentación por diversos motivos, entre ellos evitar represalias.

Durante los años de la dictadura franquista se intentó crear una base de datos de carácter nacional partiendo de los inventarios generados por los secretarios de ayuntamiento, sin embargo esta iniciativa y otras medidas tomadas no llegaron a fructificar.

En 1982 se convocó el Primer Congreso Nacional de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Administración Local. A partir de aquí la Archivística como ciencia se desarrollará y evolucionará en un proceso dinámico e imparable que incluirá a todos los archivos municipales. 

El caso Vizcaíno.

La evolución de los archivos municipales vizcaínos está profundamente atravesada por la diferente situación jurídica de las entidades locales del territorio.  Es decir existe una diferencia manifiestamente clara y evidente entre los archivos municipales y la documentación generada y custodiada en ellos atendiendo a la dualidad jurídica de las entidades municipales vizcaínas.

El diferente estatus jurídico otorgado a las villas y anteiglesias tendrá importantes consecuencias en sus respectivos archivos.

Por su parte, las villas representaban al mundo urbano, con sus amurallamientos, sus poblaciones concentradas y una mayor presión demográfica, una economía de carácter más moderno, diversificado y comercial polo de atracción de poblaciones, a lo que se sumaban un número de competencias administrativas y judiciales más extensas.

La suma de todos estos factores las hizo ser más conscientes de su propiedad entidad y necesidad de reivindicación de su poder en el entorno que las rodeaba. Todo ello supuso la generación de un mayor volumen de documentación y una necesidad más perentoria de conservación de la misma. Además, con el tiempo, el sistema de competencias ejercido por esta forma de administración local fue haciéndose cada vez más complejo y necesitado del desarrollo de un mayor aparato burocrático para la gestión administrativa.

Documento Antiguo

En el otro lado se situaban las anteiglesias con un carácter marcadamente rural, con una economía de subsistencia y con una población dispersa, además de un menor número de competencias administrativas. Ello a la larga significó un escaso desarrollo documental y una falta de preocupación por la custodia y conservación de sus documentos administrativos.

Todo ello se sumó a la escasa preocupación por la conservación documental, que como hemos visto no se institucionalizó hasta principios del siglo XVII.

Sin embargo, en el caso vizcaíno habrá que esperar hasta el siglo XVIII, concretamente a 1745 para que la Diputación del Señorío de Vizcaya ordenara que cada municipio cuidase de archivar y custodiar su documentación con un inventario de la misma, al tiempo que se disponía que debía encargarse del cuidado del archivo y sus documentos una persona competente.

A esta tardía preocupación por la conservación de la documentación municipal hay que añadir las numerosas catástrofes que han sufrido los distintos municipios así como los diversos conflictos que se han vivido en los mismos y que han afectado directamente a la conservación del frágil papel, destruyéndolo o reutilizándolo.

Así, lógicamente, no es de extrañar que en la documentación histórica municipal encontremos importantes lagunas que serán mayores en el caso de las anteiglesias que en el de las villas[5].

Documentación IndustrialPero el paso del tiempo y la evolución social, económica, política y demográfica de los distintos entornos municipales también afectarán directamente al volumen documental de cada archivo municipal. Así, a partir del proceso de industrialización seguido en el último tercio del siglo XIX en muchos municipios vizcaínos, supuso, independiente de su estatus jurídico original, un aumento en progresión geométrica del volumen documental. Por lo tanto, factores de índole económico y demográfico, sumados a la consolidación de la biblioteconomía como ciencia positiva, significaron el despegue de las iniciativas archivísticas municipales vizcaínas.

 


 

[1] Alcalde Martín Calero, Carlos (2003) El Servicio de Archivo en los pequeños municipios españoles: una panorámica general. Congreso Internacional de Archivos Municipales. Valladolid. (P.2)

[2] VVAA (2004); La descripción multinivel en los archivos municipales: la norma ISAD (G). XV Jornadas de Archivos Municipales. Madrid. (P. 13).

[3] Cruz Mundet, José Ramón (Dir.) (2011); Administración de documentos y archivos. Textos fundamentales. CAA (Coordinadora de Asociaciones de Archiveros y Gestores de Documentos). Madrid.

[4] VVAA (2004); La descripción multinivel…Ob. Cit. (P. 12)

[5] En la documentación generada por los archivos municipales villanos encontramos documentos con una cronología bajo medieval, sin embargo en el caso de las anteiglesias habrá que esperar al siglo XVI para encontrar sus primeros documentos custodiados.

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